Montilla y Pérez Escrich, Fernando
Entró en la vida militar a edad muy temprana. Su entrega, valentía, generosidad,
amor por su patria y profesionalidad fueron tan fuertes que originaron que pasase por muchos destinos y alcanzase grandes éxitos. Fue una persona muy caritativa que donó varios de los premios recibidos en metálico a algunas personas necesitadas.
Fue un gran militar y caballero Laureado de San Fernando.
Nació en Madrid, el 28 de abril de 1895, en el Asilo de las Mercedes y murió en
Izarduy, Tetuán (Marruecos), el 8 de noviembre de 1914. A los catorce años,
obtuvo plaza de cadete en la Academia de Infantería. Posteriormente, en 1912 se convirtió en segundo teniente, por lo que fue destinado al Regimiento Inmemorial del Rey, marchándose a Ceuta el año siguiente.
Combatió en Tetuán, en Samsa, Beni Salem y Laucien, en 1913, donde fue herido, por lo que ingresó en el Hospital del Mar, de Ceuta.
Más tarde, cuando ya se recuperó y se reincorporó a su unidad en Río Martín, fue
clave en las operaciones de Beni Amran. Fue admitido en las Fuerzas Regulares Indígenas, al ser ascendido a primer teniente por méritos de guerra, a la temprana edad de diecinueve años. Además, se incorporó a la 3 compañía del 1.er Grupo. Lamentablemente, fue agredido por un grupo de moros emboscados, el 8 de octubre, cuando fue destacado a la posición de Izarduy Alto. Este ataque produjo el fallecimiento de un sargento y varios soldados.
Muestra de su gran valentía fue que se hizo cargo del resto de la fuerza,
enfrentándose a los moros y a uno de ellos le dio muerte en un cuerpo a cuerpo.
Finalmente, perdió la vida al recibir dos balazos mortales, convirtiéndose en un
gran ejemplo de valentía y esfuerzo y es recordado como uno de los jóvenes héroes de la Infantería Española que luchó por su patria hasta la muerte.
Además, otro de sus grandes logros fue su ascenso a capitán por méritos de guerra, a título póstumo. También recibiendo por Real Orden de 20 de julio de 1915 la Cruz de San Fernando de 2.ª Clase, Laureada.
Sus restos yacen en el Panteón de Héroes del cementerio de Tetuán. Existe una
lápida en memoria del héroe que se inauguró, el 1 de marzo de 1916, en el Asilo de Nuestra Señora de Las Mercedes, a la cual asistió el presidente de
la Diputación de Madrid acompañado de la Comisión Provincial. Fue hijo del
teniente coronel Manuel Montilla Medina. Realizó diferentes obras de caridad
como destinar la pensión (1.000 pesetas) aneja a la Cruz Laureada, donando
además la cantidad de 125 pesetas para premiar la aplicación y buena conducta de una huérfana natural de Madrid que residía en el Asilo de las Mercedes.
Posteriormente, también dio seiscientas pesetas a un huérfano de oficial que
carecía de medios económicos para continuar la carrera de las armas, y las
restantes doscientas cincuenta a un soldado de las Fuerzas Indígenas. En el acto de la inauguración de la lápida se desveló el motivo por el que el coronel Montilla cedía la pensión correspondiente a la Cruz Laureada de su hijo.
En la lápida se podían observar dos leyendas en letras doradas, las cuales son:
“Para honrar la memoria del popular hombre de letras y excelente ciudadano D.
Enrique Pérez Escrich, director que fue del Asilo de Nuestra Señora de las
Mercedes, la Excelentísima Diputación provincial, en sesión de 26 de abril de 1897, acordó dedicarle este recuerdo”, la superior. Y la inferior: “D. Fernando Montilla y Pérez Escrich nació en este santo Asilo, el 25 de abril de 1895, en el pabellón del señor director.
Murió siendo el Primer teniente de Infantería en el glorioso hecho de armas
realizado en Izarduy (Tetuán), el día 8 de octubre de 1914. Por su heroísmo, le fue concedido el empleo de Capitán y la Real Militar Cruz Laureada de San Fernando.
