Teniente Luis Palao Martialay de la Mehala
Luis Palao Martialay destacó por su valentía y coraje, ya que dio su vida defendiendo su patria con un enorme compromiso. A lo largo de su carrera, sobresalió como un militar con una formación sólida, profesionalismo y dedicación, lo que le permitió ocupar diversos cargos importantes. Fue Teniente Auditor de Segunda (ET), abogado, profesor mercantil y Censor Jurado de Cuentas. En 1939, fue el representante de España en el X Congreso Internacional de Contabilidad de Lieja. Además, fue Delegado en España de la Asociación Internacional de Contabilidad de Bruselas. Entre 1939 y 1944, desempeñó el cargo de Regidor, y de 1945 a 1946 fue teniente alcalde del Ayuntamiento de Madrid. Durante su tiempo como ministro de Agricultura, trabajó como secretario particular de Raimundo Fernández Cuesta. Otros de sus cargos fueron consejero del Instituto Nacional de Previsión, profesor en la Escuela de Comercio de Madrid, jefe del Servicio Nacional de Incorporación de Asociaciones en la Delegación Nacional de Sindicatos, y Vocal del Consejo Superior de Colegios Titulares Mercantiles de España. En 1973, publicó una de sus obras más destacadas, La empresa, una organización humana.
Luis Palao Martialay nació el 19 de julio de 1905 en Ourense y falleció el 24 de agosto de 1983 en Madrid. Con solo 22 años, participó en la batalla de la Mehal-la de Tetuán, donde alcanzó el rango de oficial de caballería en mayo de 1925. Fue designado para liderar una misión con 80 hombres para desalojar a los enemigos que bloqueaban las comunicaciones de los puestos cercanos a Ben Karrich, en el sur de Tetuán.
En la imagen siguiente, se le ve al teniente Palao al frente de su escuadra en los momentos previos a su caída. Durante la batalla, fue gravemente herido junto con 40 de sus hombres, pero nunca dejó de luchar, guiando a su equipo y defendiendo su país hasta el último suspiro. La lucha fue tan feroz que su cuerpo solo pudo ser recuperado al día siguiente. El 12 de junio, fue enterrado en el panteón de la Mehal-la, en Tetuán.


